terça-feira, maio 12, 2009

Retorno de la noche

"Entonces estoy muerto. Nada de investigaciones sobre el absurdo. Ahí estoy: soy prueba suficiente. Cada vez más rígido y más lejano. El resorte tenso se ha quebrado y he aquí que yazgo en ese lecho, entornando los ojos ante la luz que aleja la noche de su presa. Muerto. Nada más simple. Muerto. ¿Qué tiene de irreal, de pesadilla, de...? Muerto. Que estoy muerto. Levanto el brazode mi cadáver y lo arropo. Ahí estará mejor. Nada de preguntas. Todo es rigurosamente esencial y primitivo: esquema de la muerte. Sí, pero... No, nada de problemas; ya sé, ya sé que además de mi mismo, muerto en la cama, estoy aquí, en este otro lado. Pero basta, basta de eso; ahora hay otra cosa en que pensar. Nada de preguntas. Una cama conmigo, muerto. El resto es simple; tengo que salir de aquí y avisarle a abuela lo sucedido. Hacerlo dulcemente, contarle las cosas sin excesos, para que jamás sepa de mi angustia y de todo lo que sufrí solo, solo en la noche... ¿Pero cómo despertarla, cómo decirle...? Nada de preguntas; el amor señalará los medios. Tengo que evitar el horror de su entrada matinal en el desayuno, el encuentro con el rígido espantajo crispado... Rígido espantajo crispado... Rígido... Rígido espantajo crispado...".

Cortázar, 1941.