terça-feira, maio 04, 2010

El escenario

"Allí, recostado, sosegado, con las manos unidas en la nuca, me dije con toda sencillez que mi excitación - ¿mi arrobo? - era natural. ¿No había sido intensa mi relación con la muchacha vecina? ¿No era, precisamente, el amor nunca consumado el más ardiente de todos, el más condenado, también, por los Padres de la Iglesia porque inflamaba la pasión a temperaturas de pecado? Sabiduría eclesiática, esta que pontificaban los jesuitas en mi escuela mexicana: el sexo consumado apacigua primero, luego se vuelve costumbre y la costumbre engendra el tedio... Sus razones tendrían."

(Inquieta compañía - Carlos Fuentes)